Emotiva apertura de la Fiesta del Chamamé con homenaje a Tarragó.

EL PRIMER SAPUKÁI Si bien ayer amaneció con lluvia sobre la capital correntina, la tarde apacible alentó a los corazones de los correntinos amantes de su música litoraleña. La apertura extrañó a Ellero en su caballo, pero vio al custodio de la Virgen en el escenario.

El cielo había amenazado con agua. Y si bien algunas de las actividades previstas no pudieron concretarse, nada iba a impedir los primeros sapukái. Se la esperaba con mucha ansiedad. La primera jornada de la Fiesta Nacional del Chamamé se vivió a pleno con el inicio de la celebración del centenario del natalicio de Tarragó Ros a cargo de su hijo Antonio, quien cumplió la promesa de convertir al anfiteatro Cocomarola en un gigantesco baile rezo, con una fuerte exhortación del músico a cultivar esa relación intima y personal con el género.

Claro que el momento emotivo fue cuando, aproximadamente a las 21, la Virgen Peregrina hizo su entrada a la fiesta, esta vez no fue cargada por Alfredo Ellero, que la esperó sobre el escenario para ser parte de su entronización para la 32° Fiesta Nacional.

No pasó desapercibido el evento con lugar de encuentro de los funcionarios que son responsables de la política cultural de las provincias del Norte Grande, con la presencia del Ministro de esa cartera de la Nación, Tristán Bauer, algo que desde hace un tiempo lamentablemente no se observaba.

El funcionario resaltó al chamamé como elemento cultural integrador al dialogar con época, en una entrevista en la que estuvo acompañado del presidente del Instituto de Cultura de Corrientes, Gabriel Romero, y su par chaqueño Francisco Romero.

Vale consignar que también estuvieron funcionarios del área de las provincias de Jujuy y se espera la visita del misionero Joselo Schuap.

El predio del anfiteatro se llenó de a poco, tal vez por la amenaza de la lluvia que trajo alivio al campo y redujo los riesgos de incendios.

La fiesta sigue por nueve jornadas más y también en las bailantas y peñas que se organizan con epicentro en el anfiteatro, con una cobertura especial de época, que se ve reflejada en las diferentes bailantas y peñas que se celebran en el Puente Pexoa, San Cosme y distintos puntos de la capital.