El drama de una nena que lucha desde 2020 para curarse del coronavirus

COVID PROLONGADO. Una nena británica de 12 años se alimenta por sonda hace dos años, cuando se contagió coronavirus y no lo pudo superar.

Una nena de 12 años se encuentra en un momento muy delicado de salud, ya que debe alimentarse con sonda hace dos años. Esta situación comenzó hace dos años cuando se contagió coronavirus. Para aquel entonces, Tillie Adams estuvo internada en un hospital de Londres donde su salud se deterioraba.

Durante su internación, Tillie bajó de peso y llegó a estar por debajo de los 38 kilos, lo cual no favorecía el estado de la joven. Finalmente, los médicos le diagnosticaron el Síndrome de Infección Post Covid, el cual es mejor conocido como Covid prolongado.

Desde ese momento, la nena de tan solo 12 años necesita de una sonda nasogástrica para poder sumar todos los alimentos que su cuerpo necesita para vivir. En cuanto a los médicos, estos no lograron encontrar una forma para curarla.

A pesar de que puede comer comidas cortadas en tamaño pequeño, esto le produce dolor crónico. Luego de pasar más de dos años de esta forma, los especialistas no se encuentran seguros acerca de si alguna vez se podrá recuperar por completo y de los efectos a largo plazo.

"Quiero ser más como mi yo normal. Quiero sacar mi tubo, quiero volver a la normalidad", dijo Tillie a un medio local. "Es difícil para mí porque estoy tratando de aprender que no puedo hacer todo lo que solía hacer. No pensé que iba a durar tanto, pensé que solo serían un par de meses. A veces pienso que estoy mejorando, pero luego me enfermo y eso me hace retroceder", agregó.

Su mamá relató que Tillie siempre es "diferente" a lo que solía ser, en referencia al impacto que tuvo la enfermedad en su vida. "Se suponía que solo tendría el tubo durante seis semanas inicialmente", disparó la madre. "Solamente pienso en si algún día volveremos a vivir como antes. Eso está siempre en mi mente. Siempre les pregunto a los médicos, pero todo lo que pueden decir es ‘esperamos lograrlo", añadió.

Esta situación afectó la vida social de Tillie, ya que despertó frustraciones ante las actividades comunes de la edad. "Veo mucho a mis amigos, pero quiero estar haciendo lo que ellos están haciendo, pero es demasiado para mí", relató, explicando que incluso dejó de patinar.

"Es muy difícil para ella darse cuenta de que incluso si está teniendo un buen día, no tiene sentido hacer mucho y luego sufrir mañana. Le tomó un tiempo darse cuenta de que necesita un equilibrio saludable", detalló la mamá de la nena, quien no puede ir todos los días al colegio debido al cansancio físico.