Femicidio en Cañuelas: mató a su ex, a uno de sus hijos y se quitó la vida

Un ex combatiente de Malvinas violó una perimetral, mató a su ex pareja, a uno de sus hijos y se quitó la vida en Cañuelas.

Un nuevo caso de crimen familiar conmociona a la localidad bonaerense de Cañuelas: este martes por la noche un ex combatiente de Malvinas violó una perimetral, mató a su ex pareja, a uno de sus hijos y se quitó la vida.
El hecho ocurrió en una casa de Nazca al 300 del barrio Primero de Mayo, a la vuelta de la sede de la Sociedad de Fomento. Allí José Averio Naón, de 60 años, llegó diez minutos antes de las 21 horas, lugar donde se alojaba desde hace un tiempo su ex esposa, María Alejandra Giménez y le disparó.

De acuerdo a la información recogida en la escena de los crímenes, cuando llegó el agresor, en la vivienda habían cuatro personas más. Ellos eran José Naón Giménez -hijo en común de Nanón y Giménez- y los propietarios de la casa: la hermana de la víctima, su marido Edgardo Álvarez y las dos hijas de ambos.

“Se habían separado hace dos o tres meses. Entró, mató a la ex mujer, al marido de la hermana de la ex mujer, hirió al hijo en el pecho y después se mató él” con un tiro en la cabeza, contó un vecino al portal portal Nacpop Cañuelas.

María Giménez estaba viviendo en la casa de su hermana, donde tenía pensado empezar a construir para rehacer su vida lejos del femicida. Las dos sobrinas de la mujer asesinada estaban en el domicilio cuando se desató la masacre y de milagro lograron sobrevivir, pero fueron testigos de un episodio que marcarpa sus vidas para siempre: el homicidio de su padre, Edgardo Álvarez, quien falleció en el living comedor de su hogar por un certero disparo en la frente.

Uno de los vecinos que intentó socorrer a las víctimas le relató que al escuchar los tiros corrió inmediatamente a la casa de la masacre pensando que se trataba de un asalto. Cuando estaba acercándose observó arrancar a un auto pequeño de color blanco o gris claro de la escena del horror. El auto en cuestión sería un Fiat Uno, que segundos posteriores al disparo suicida arrancó una marcha lenta por Nazca, sentido a las vías del ferrocarril.

Al entrar por el frente del domicilio se topó con un reguero de sangre y con María Giménez y Álvarez, tendidos en el suelo, ya sin vida. El atacante estaba agonizando con un disparo en la cabeza.

José Naón (hijo), joven de unos 25 años, "estaba en el garage con un tiro arriba del corazón, a la altura del hombro. Estaba complicado", indicó el primer vecino en ingresar a la vivienda. Efectivamente, autoridades sanitarias confirmaron que fue derivado, en grave estado, con una herida de arma de fuego al Hospital de Cuenca Alta Néstor Kirchner.

La hermana de María y esposa de Álvarez llegó "a resguardar a las dos hijas que tienen en común -con su marido asesinado- y le suplicó a Naón que no la mate porque tenía que criar a las nenas". Las dos chiquitas no vieron morir a su padre de milagro, por unos segundos, aseguró una fuente de la causa.