Boca no falló: se impuso en Mendoza y está en semifinales.

En un gran partido, opacado por incidentes en las tribunas, Boca le ganó a Quilmes 3-2 y se metió entre los cuatro mejores de la Copa Argentina.

Benedetto estuvo despierto y empató rápido para que luego Boca festeje.

Con goles de Darío Benedetto, Gonzalo Morales, quien debutó como titular en Primera, y el ingresado Luca Langoni, Boca derrotó 3-2 a Quilmes en el estadio Malvinas Argentinas y se clasificó a las semifinales de la Copa Argentina, llave en la que se medirá ante Patronato, que eliminó a River.
El equipo de Walter Coyette se adelantó rápido con un golazo de Julián Bonetto en apenas cuatro minutos. Sin embargo, al Cervecero le duró poco la alegría porque tres minutos después empató el Xeneize, y antes del descanso logró revertir el resultado con un grito del juvenil Morales.
En el complemento, Langoni entró por Benedetto y tardó cuatro minutos en estampar el tercero tras un centro del Toro Morales, mientras que a los 64 descontó Mariano Pavone. Luego, el partido quedó demorado más de un cuarto de hora por incidentes en la tribuna del conjunto del Sur.
Más que entretenido fue el partido en Mendoza. El elenco de Ibarra logró estabilizarse en un parpadeo después de que Bonetto la clave en el ángulo en el amanecer. Tras un tiro de esquina que peinaron en el primer palo, apareció el Pipa por atrás de todos, la paró de pecho y ensayó una tijera con la que la mandó a guardar.
A los 34, conexión de pibes de la cantera y 2-1 de Boca: Agustín Sández desbordó por izquierda, levantó la cabeza, advirtió la llegada de Morales y le cedió la conquista al goleador de la reserva, que lo festejó hasta las lágrimas.
Sobre el final del primer periodo, dos atajadas de García a Batista hicieron notar que Quilmes le jugó de igual a igual al Xeneize durante ese lapso. Pero a la salida de los vestuarios Langoni dijo presente con su confianza pura y empujó un envío al medio de Morales, apenas desviado por el arquero cervecero.
A pesar del descuento de Pavone, a Quilmes lo enfrió un parate de más de uince minutos debido a las agresiones de su gente que intentaron invadior la platea donde había hincha rivales y en el desenlace casi golea Boca con dos tiros en el poste.
Boca se terminó quedando con una victoria que pareció ajustada, pero que por la diferencia del segundo tiempo fue justa, aunque los del Sur merecieron más premio al descanso. El equipo de Ibarra, con los pibes como bandera, no defrauda. Sigue de cerca al puntero en la Liga Profesional, de pie en la Copa Argentina y con hambre de mucho más.



https://youtu.be/BWGDc9pK6Zo

LAMENTABLE: EL PARTIDO ESTUVO DEMORADO POR INCIDENTES EN LA TRIBUNA
La violencia en el fútbol se hizo presente en el estadio Malvinas Argentina cuando a los 20 minutos del segundo tiempo, justo unos instantes después del descuento de Quilmes, los hinchas del Cervecero comenzaron a agredir a los plateistas de Boca.
Un grupo de público visitante rompió el alambrado que separaba las parcialidades y lanzó piedras y butacas que arrancaron de las tribunas. El árbitro, Ariel Penel, decidió frenar el juego mientras entre policías, infantería y bomberos intentaban hacer retroceder a los hinchas y calmar la situación.
Los proyectiles también llegaron a la zona de los bancos de suplentes y un integrante de la seguridad de Quilmes resultó herido en la cabeza por un piedrazo. Tras el lamentable suceso, el encuentro continuó más de 15 minutos después.
"Es triste, lamentablemente es una tristeza. Venimos a un espectáculo deportivo y tenemos que vivir esto. Creíamos que se podía volver a jugar con las dos hinchadas y ahora vemos este episodio", remarcó el árbitro Ariel Penel.