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"Perdoname por no hacer nada": el dolor del padre del nene asesinado por su mamá y su novia.

Lucio Dupuy, de cinco años, murió internado en un hospital a causa de una serie de agresiones y golpes. Christian, el padre, expresó su dolor en las redes sociales. Las acusadas del crimen están detenidas
 

De acuerdo con la investigación, el pequeño falleció a causa de golpes brutales y agresiones de todo tipo. Las principales acusadas son la madre biológica del niño, Magdalena Espósito Valiente (24), y su novia, Abigail Páez (27). Ambas quedaron detenidas.
Todo ocurrió el viernes por la noche en un departamento ubicado en la calle Allan Kardec 2385 de la ciudad de Santa Rosa. Fueron las mujeres quienes llevaron al niño hasta una de las sedes policiales. En principio no mostraban actitud sospechosa, aunque con el correr de las horas todos los indicios apuntarían a ellas como las principales acusadas.
Según informó la prensa local, el chico llegó a la dependencia con convulsiones y desvanecido. El personal intentó reanimarlo con RCP, hasta que fue trasladado al Hospital Evita de la zona. Pero los médicos no pudieron salvarlo. Tenía varios traumatismos y antiguas lastimaduras visibles; los profesionales de la salud constataron que el nene tenía sangre en la boca y hematomas en varias partes del cuerpo. La autopsia corroboró que Lucio falleció por una hemorragia interna, ocasionada por las agresiones y contusiones. Al poco tiempo, fue ordenada la detención de la mamá y de su novia.
En un primer momento, Christian usó su perfil de Facebook para criticar el accionar de la Justicia en medio de la disputa que mantenía con Espósito Valiente por la tenencia de su hijo. Hoy, en cambio, aprovechó ese espacio para expresar el dolor que siente por el crimen de su hijo. Y su relato conmueve. De hecho, en menos de una hora, el posteo tuvo miles de reacciones y muestras de apoyo de cientos de usuarios.
“A sólo pocas horas de tu entierro en ese lugar que siempre tanto escalofríos me dio para que tu cuerpito en paz descanse, con lágrimas en los ojos sin fuerzas y sin poder haber pegado un ojo, mirando al pasillo para ver si te veía, dejando mi mano extendida para ver si me tocabas, buscando explicaciones, pensando si todo esto es verdad, torturándome con tu imagen en ese cajoncito, y pidiéndole respuestas a Dios”, comenzó el padre en su escrito.
Después Christian comenzó a indagarse internamente sobre los motivos de la violenta muerte de Lucio y recordó los indicios que observó durante mucho tiempo del sufrimiento de su hijo y a los que -dice- no prestó la atención suficiente. De ahí que sienta culpa por la trágica muerte.
“Hijo mío, me dejas con el alma rota buscando ‘el porqué’ de tantas cosas y me doy cuenta ahora de lo que estabas sufriendo y yo sin saberlo y ahora es tarde, te tenían preso de tu infancia e inocencia”, indicó el hombre. “Ahora comprendo cuando hacíamos video llamada y yo te preguntaba algo y lo que hacías era mirar para los costados para ver si alguna te estaba escuchando, por eso tardabas en contestarme cuando te preguntaba si eras feliz. Te tenían en silencio. Tenías miedo y yo no me di cuenta”, continuó.
Finalmente, Christian le pidió perdón a su hijo. Siente que también es responsable -acaso por omisión- de no evitar el trágico desenlace, aunque sabe también que libraba una pelea legal para obtener la tenencia de su hijo. Pero no alcanzó. Muchas veces, casi siempre, los tiempos de la Justicia son otros.
“Perdóname hijo, no llegué a tiempo. Ay hijito cómo me duele el alma. Mi rusito, mi gringo, te amo tanto. Ya no puedo seguir más mi vida. ¿Dónde encuentro las fuerzas que me mandas hijo? Te amo. Perdóname por no poder hacer nada”, finalizó.





(Jc)